Allí, él incluye un link a un video aterrador que muestra cómo este gobierno madurista tortura a los presos en el Helicoide, y cómo les niegan tratamiento médico, allí, en esa infame cárcel de Caracas, hoy controlada por Maduro (siendo jefe de Estado).
Sugiero que lo vean.
Lo considero aterrador el video (lo siento por dentro) porque yo fui torturado, y fui torturado peor que en ese video (ver más abajo), y, ya que sé perfectamente cómo se siente de ser torturado (el terror), simpatizo 100% con esos presos, sin importar qué actos crimínales habrían cometido.
Nadie sobre este planeta merece ser tratado así.
De ser encarcelado o ejecutado, sí, pero no torturado, eso es cosa de psicópatas, de sádicos, de gobernantes enfermos de la mente y del alma. Eso de torturar a prisioneros, simplemente no se hace, y punto.
Es 100% inaceptable.
Y es una de las principales razones que me ha llevado a faltarles todo respeto y a despreciarlos a todos los maduristas, sí, a todos, porque ellos jamás dicen pío sobre este gravísimo asunto (aunque lo sepan) y siguen apoyando a Maduro, el jefe secuestrador, torturador y asesino, y a su gobierno (viceministros, ministros, directores, altos funcionarios públicos, y la asamblea nacional) compuesto principalmente de psicópatas y sádicos e hipócritas, quienes tampoco dicen pío al respecto.
Todos esos secuestros, torturas y asesinatos que Maduro y su gobierno llevan a cabo, lo hacen al estilo de Pinochet, y peor todavía.
Es que, yo conozco personalmente a dos personas que fueron torturadas en el Estadio Nacional de Santiago (Chile), es más, mi padre fue el tutor privado de la familia Pinochet en los años 1950 cuando vivían en Antofagasta, y mi padre tomaba Casillero del Diablo (vino tinto amargo) con Pinochet en su casa, su vino preferido.
Casillero del Diablo, sí señor, seguramente Maduro también lo disfruta enormemente.
Ningún madurista que conozco aquí en Venezuela, entre ellos las líderes de calle, la gente de los consejos comunales, de las UBCH, y miembros del PSUV y de Somos Venezuela, dicen absolutamente nada al respecto, como si no estuviera pasando nada.
Hipócritas.
Pero, a quienes le tengo más desprecio, aparte de los colaboradores de Maduro en Miraflores y en la asamblea nacional, el TSJ, el CNE, y en la fiscalía, es a los escritores maduristas de Aporrea, especialmente a José Sant Roz, Juan Veroes, Oscar Bravo, Narciso Torrealba, Guillermo Guzmán, Luis Sánchez Ibarra, Luis Roa, y Rafael Rodríguez Olmos, entre otros, porque no solo apoyan a Maduro, el jefe secuestrador, torturador y asesino de Venezuela, sino porque también usan tremendas y descaradas mentiras para protegerlo.
Los desprecio enormemente.
Y después hay Gian Carlo Di Martino, Juan Martorano, Miguel Jaime Niño, y Nelson Pineda Prada, entre otros, a quienes les tengo tremendo desprecio y total falta de respeto por ser los tremendos hipócritas que son ya que ellos están lo suficientemente conectados al gobierno de Maduro para saber exactamente lo que ocurre en las oscuridades de este gobierno compuesto principalmente de psicópatas y sádicos.
Bueno …
Ahora les contaré la historia de mi secuestro para que vean la relación entre el video arribo, este gobierno de psicópatas y sádicos, y la realidad de la tortura.
Me secuestraron a las 9 PM en mi pequeña casita rústica rural de dos piezas y un baño en Güiria (Venezuela) en el 2015.
En el video arriba verán un preso amarrado como un animal, eso me pasó a mí, pero fue peor, fui amarrado como un cochino a cuatro patas mientras me caían a golpes en la cabeza con el lado plano y el lado no afilado de los machetes con los cuales seis de mis secuestradores (cobardes) me atacaron en el comienzo del secuestro. Una vez sometido, antes de caerme a golpes cada dos minutos durante horas, me encapucharon temporalmente para que yo no los distinguiera.
Casi me desmayé porque me habían atado tan fuerte que me cortó la circulación en ambas muñecas, y el dolor era insoportable, pero jamás grité, bueno, estaba amordazado también.
Más tarde me soltaron los amarres un poco cuando me amarraron a una silla, todavía golpeándome con sus machetes, y horas después, me ataron de pies y manos a cada esquina de mi cama, en preparación para matarme.
Es cuando me quitaron la capucha para que yo los vea, y así tener una razón para matarme después de haberme robado todo lo que tenía en la casa y casi todo lo que tenía en mi cuenta bancaria (unos $200).
No querían testigos.
Pero, me escapé de mis secuestradores unas 16 horas después del inicio del secuestro, y me escondí en Güiria durante cuatro días antes de poder escaparme de Güiria rumbo a mi pueblito en el Táchira a unos 1800 kilómetros de distancia, donde todavía tenía mi taller.
La manera que ocurrió mi escape, fue la siguiente.
Mientras me tenían amarrado en la cama, mis secuestradores empezaron a tener hambre (eran 12 secuestradores, 6 de ellos con machetes), y empezaron a buscar comida en mi casa, pero yo no tenía nada de comida, ni agua tampoco, entonces poco a poco ellos empezaron a irse para buscar algo de comida mientras algunos se quedaban para vigilarme y se masturbaban en mi cama al lado mío (atado), pasando un machete sobre mi estómago y cortándome, es que, querían ver sangre, eso les excitaba, sí señor, psicópatas y sádicos, como Maduro y su gente.
Más tarde, todos mis secuestradores empezaron a tener sueño, entonces empezaron a irse a algún otro lugar para dormir, ya que, para ese momento, se habían llevado las dos otras camas que tenía en la casita, y ellos no querían dormir tirados en el piso de cemento rústico.
Finalmente, como a las 5 AM, dejaron a uno solo de mis secuestradores para vigilarme y matarme con mi propio cuchillo de pesca, yo, todavía atado a la cama como en el dibujo de Da Vinci.
Bueno, cuando los demás se fueron, mientras el secuestrador que dejaron se acercaba a mi cama para matarme, dije, “Mira, si tú me matas, yo te mataré tres veces,” y en ese mismo momento yo simultáneamente rompí los cuatro condones de zapatos que me tenían atados a la cama, me paré, y empecé a avanzar hacia él, él con mi cuchillo de pesca en mano, yo con mis propias manos.
El tipo estaba aterrorizado y se fue corriendo de la casa con mi cuchillo, para jamás volver. Supe después que sus propios compañeros lo mataron por no haberme matado (para no dejar testigos).
Bueno …
La razón por la cual el tipo se asustó, y mucho, tanto que pensé que sus ojos iban a salirse de las órbitas, es porque durante mi secuestro, mis secuestradores habían estado viendo fotos que yo tenía, que también me robaron, de algunas de las guerras en las cuales estuve, y ellos me estaban haciendo preguntas al respecto, y yo les expliqué que esas eran fotos de guerras y que yo soy experto en las artes marciales, y que puedo durar 5 días sin comer y 3 días sin dormir, algo que les dio terror ya que durante las primeras 16 horas del secuestro, ellos fueron testigos del hecho de que yo no comí nada, no tomé nada, y no dormí nada.
Estuve siempre 100% alerto.
Creo que, además, al tipo del cuchillo casi se le salieron los ojos de las órbitas porque nunca se habría imaginado que alguien pudiera romper los cuatro cordones de zapatos simultáneamente en menos de un segundo. Es que, yo me estaba preparando mentalmente durante horas para hacer precisamente eso, sabiendo perfectamente que ellos tenían la intención de matarme mientras estaba atado a la cama. Ese tipo de cosas forma parte del entrenamiento en artes marciales.
Bueno, él se fue para nunca volver, se escapó corriendo de miedo como a las 4 AM, entonces, esperé sentado afuera (de la casa) hasta las 7 AM cuando volvieron dos de los jefes del secuestro. Me había puesto afuera, pero lejos de la casa, para que mis vecinos me vieran y los vieran a mis secuestradores llegar.
Ya era de día.
Allí es cuando los dos jefes secuestradores --- como Maduro el jefe secuestrador, torturador y asesino de Venezuela --- guardaron sus machetes en la casa mientras yo los esperaba afuera como a 20 metros de distancia en mi conuco, y enseguida se acercaron a mí, y me dijeron de hablarles como si fuéramos amigos (porque los vecinos estaban viendo) y que ellos estaban allí para ver un trabajo en mi conuco de yuca y limones, por lo cual yo los contrataría. Y eso es lo que hicimos, como hipócritas.
Hablamos paja durante unos 30 minutos para distraer a los vecinos que ya estaban sentados a las afueras de sus casitas viéndonos y saludando. Nosotros sonreímos.
Mis secuestradores estaban vestidos, y calzaban zapatos, y yo, sin zapatos ni camisa porque la que tenía puesta cuando me atacaron en el comienzo del secuestro se había roto en pedacitos cuando peleé con seis de ellos con machetes durante unos 5 minutos antes de que pudieran tumbarme al piso para amarrarme como un cochino, sí señor, ellos con machetes, y yo con mis manos. El resto de la ropa me la habían robado, incluso mi único para de zapatos (tipo zapatillas que suelo usar), entonces, no tenía nada más que portar.
Como dije arriba, hablamos como si fuéramos amigos durante unos 30 minutos, y les dije, susurrando, que esperaría allí afuera con ellos hasta que me confirmarán si pudieron cobrar los 12 cheques que les había hecho la noche anterior durante el secuestro, y que después podrían otra vez intentar de matarme, es que, no podían matarme afuera frente a los vecinos, y, ellos sabían perfectamente que yo no les iba a dejar arrastrarme devuelta hasta la casa sin matarlos a ellos con mis manos, no señor. Entonces, acordamos eso y esperamos hasta que los demás secuestradores llamaran por teléfono para confirmar que habrían cobrado los cheques que les hice.
Bueno, a las 11 AM se le acabó el dinero en efectivo al banco, y mis secuestradores no pudieron cobrar todos los cheques, faltaban tres por cobrar, entonces, les propuse algo.
Les dije:
“Mientras esperamos que el banco tenga dinero en efectivo --- llamé al banco y me dijeron que iban a tener el efectivo en la tarde---, yo me iré al pueblo porque tengo una reunión a la 1 PM, una reunión que tuve organizada desde hace varios días, cerca del banco. Necesito llevar mi laptop, mis documentos, y mi teléfono para la reunión, y pasaré por el banco al mismo tiempo para ver cuánto dinero me queda en la cuenta y para avisarles a qué hora el banco tendría el dinero en efectivo para cobrar los cheques restantes --- y otros cheques que les podría hacer si me queda suficiente dinero en la cuenta. Manden a dos de sus hombres conmigo para vigilarme, y después retornaré con ellos. Pero, que me sigan de lejos para no levantar sospechas ya que mucha gente me conoce en el pueblo y saben que yo siempre ando solo y que no tengo amigos ni amistades. Y tienen que darme 100 Bs para el autobús ida y vuelta.”
Bueno, eso es lo que hicimos, yo, sin zapatos y sin camisa, cargando mi laptop, mis documentos, el teléfono, y los 100 Bs en una bolsa plática, empecé a caminar hacia la parada de autobús que se encontraba a un kilómetro de distancia.
Los autobuses pasaban solamente una vez la hora, y esperaba que no pasaran demasiado pronto para que me dé la oportunidad de llamar a un taxista que conocía para que me recogiera repentinamente en la parada de autobús, y así fue. El taxista llegó antes del autobús, me monté rápidamente, y nos fuimos a toda velocidad en dirección al pueblo.
Los secuestradores que me vigilaban de lejos (como a una cuadra de distancia) no pudieron hacer nada; no tenían carro ni moto, me seguían a pie.
Ah, sí.
La razón que no me robaron el laptop y el teléfono hasta ese momento, fue porque yo les había dicho que necesitaba entrar a mi cuenta bancaria vía el internet para chequear cuánto dinero tenía en mi cuenta y para mostrárselo a ellos para que vean exactamente qué tenía en mi cuenta y así poder hacer los cheques sin que esos rebotaran, lo cual (de rebotar) los pondría a ellos en peligro de ser descubiertos. Y, el teléfono, lo necesitaba porque el banco me mandaba mensajes de texto para confirmar el cobro de los cheques.
Pero, por suerte, el internet no estaba funcionando, entonces yo no tenía acceso a mi cuenta bancaria vía el laptop. Sin embargo, lo intenté varias veces frente a ellos, pero sin éxito, lo cual me ayudó ya que me daba la excusa de ir físicamente al banco para ver cuánto dinero tenía en el banco y al mismo tiempo decirles de cancelar los tres cheques restantes.
Sin embargo, eso no ocurrió así.
Le pedí al taxista que se parara frente a la casa donde iba a tener la reunión y que me esperara dos minutos mientras recogía un dinero en efectivo que había dejado allí, y que después, me llevara a un hotel de dueños portugueses que me conocían muy bien.
Y eso es lo que hicimos.
Al llegar al hotel, les expliqué a los dueños la situación y que necesitaba una habitación lejos de la entrada del hotel por varios días hasta que pudiera resolver cómo salir de Güiria ya que hay una sola salida del pueblo, lo cual complicaba mi escape. Es más, les pedí de no llamar a la policía ya que dos de mis secuestradores, eran policías (los reconocí).
Bueno …
Allí me quedé escondido durante cuatro días.
Conseguí que un familiar de mi esposa me mandara dinero a mi cuenta para pagar el hotel y el taxista, y algunas cositas que le pedí al taxista que me comprara durante mi estadía en el hotel; jabón, afeitadores, un cepillo para los dientes, y pasta dental. El taxista me trajo una camisa, un suéter y una cobija de su casa para yo después poder hacer el viaje en autobús hasta el Táchira desde Caracas (algunos autobuses son extremadamente fríos).
Empezamos a planificar mi escape de Güiria juntos.
No podía salir de Güiria en autobús porque mis secuestradores me estarían buscando, entonces, tenía que salir en el carro del taxista, pero, había un problema, y eso era que había que pasar por una alcabala en la salida de Güiria donde trabajaba uno de mis secuestradores.
Entonces, contraté al taxista para que me haga un poco de espionaje, para ver a qué horas hacían el cambio de guardia en esa alcabala, y quienes eran los policías que trabajaban allí, y en qué turno.
Eso se demoró tres días, y enseguida planificamos el escape en su carro para las 6:45 AM el día sábado justo antes del cambio de guardia, el día que tenía libre el policía secuestrador que trabajaba allí.
Bueno …
Resultó que cuando pasamos por la alcabala, los policías estaban demasiado ocupados haciendo el cambio de guardia, y no nos pararon, y nos fuimos rumbo a Barcelona (unas seis horas en carro), donde necesitaba comprarme zapatos y descansar en un hotel una noche antes de seguir nuestro viaje a Caracas. Lo contraté al taxista para hacer ese viaje hasta Caracas. Él tenía un apartamento en San Antonio de los Altos, cerca de Caracas, donde yo podía quedarme antes de viajar al Táchira en autobús, pero, la primera noche, me quedé en un hotel escondido en las montañas, en caso de que mis secuestradores nos habrían estado persiguiendo sin darnos cuenta.
Los siguientes días me quedé en su apartamento, y enseguida él me llevó al terminal de autobuses La Bandera en Caracas, y me fui rumbo al Táchira, quedándome en camino dos noches en Barquisimeto, una noche en El Vigía, tres noches en la ciudad de Mérida, una noche en San Cristóbal, y finalmente llegué a mi taller, en el pueblito fronterizo donde vivía antes de mudarme a Güiria.
Hice el viaje de esa manera (en vez de directo) porque los secuestradores me llamaban por teléfono cada dos o tres horas, día y noche, buscándome y amenazando de encontrarme para matarme, entonces de esa manera --- yendo de pueblo en pueblo en vez de directamente --- yo les complicaba la vida a ellos y podía mejor determinar si alguien me estaba siguiendo.
Bueno …
Para finalizar este diario, ellos me llamaron por teléfono amenazándome durante unos ocho meses, y finalmente creo que se cansaron de buscarme, sin embargo, ellos sabían de mi taller en mi pueblito en el Táchira, lo cual todavía era una preocupación, entonces, calladitamente, me mudé a La Guaira, otra vez viajando de pueblo en pueblo.
Un día en La Guaira, digamos unos seis meses después de haberme mudado, y por casualidad, me encontré con un familiar de uno de mis secuestradores, y le dije al tipo que les mande un mensaje a mis secuestradores de que yo estaba planificando dejar pasar un tiempo y después regresaría a Güiria para matarlos a ellos uno por uno, y que, si ellos vinieran a La Guaira a buscarme, que yo lo sabría, porque aquí tenía la protección de la mafia del narco tráfico colombiano de Medellín (un amigo que hoy está muerto), quienes los matarían a ellos el momento que tocarían suelo aquí, y eso paró todo.
Eso es todo por ahora.
Espero que hayan disfrutado de mi aterradora aventura.
Un día les contaré sobre cuando fui secuestrado por un cura sádico cuando tenía 15 años de edad en Canadá, y cuando fui tomado como rehén, dos veces en Haití, una vez en el Sudan, y dos veces en Arabia Saudita.
Gracias por escucharme.
Y saludos.
Oscar Heck