¿Es cierto que los sistemas políticos, las ideologías políticas (como el socialismo, el fascismo, el comunismo, el capitalismo, etc.) ya no existen como dicen algunos políticos (incluso Bukele, el presidente de El Salvador) afirma que los sistemas políticos no son relevantes? ¿Sigue siendo relevante e importante el marxismo y el socialismo hoy en día?
No, no es cierto que los sistemas políticos y las ideologías como el socialismo, el fascismo, el comunismo o el capitalismo ya no existan o sean completamente irrelevantes, a pesar de las afirmaciones de políticos como el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Si bien Bukele se ha posicionado como un líder post-ideológico, descrito en los análisis como un "populista autoritario" cuyo enfoque tiene más que ver con la acumulación de poder que con doctrinas rígidas de izquierda y derecha y como un "político sin ideología" impulsado por el oportunismo, esto refleja una tendencia entre algunos líderes modernos que minimizan las etiquetas tradicionales a favor de un gobierno pragmático o impulsado por la personalidad. Sin embargo, las ideologías siguen profundamente arraigadas en la política, la economía y la sociedad globales, dando forma a políticas, conflictos y debates mucho más allá de la retórica de cualquier político.
Por qué las ideologías siguen siendo importantes
Las ideologías políticas no son obsoletas; están evolucionando y continúan influyendo en los resultados del mundo real. Aquí hay un desglose:
- Polarización persistente y aplicación: En los EE. UU., las divisiones ideológicas entre conservadores y liberales están en máximos históricos, con el 37% de los estadounidenses identificándose como conservadores y el 34% como moderados en encuestas recientes. A nivel mundial, las ideologías de derecha se correlacionan con políticas como el aumento de la contratación gubernamental, mientras que las de izquierda presionan por un mayor control público. El capitalismo domina la mayoría de las economías, pero a menudo se mezcla con elementos de otros sistemas, por ejemplo, la intervención estatal en China o los estados de bienestar en Europa, lo que muestra que las ideologías no son rígidas sino adaptativas.
- Conflictos ideológicos en el siglo XXI: Los marcados contrastes en las ideas políticas son más evidentes ahora que en cualquier otro momento desde la década de 1940, impulsados por problemas como la desigualdad, la globalización y el cambio climático. Las ideologías fascistas o nacionalistas alimentan movimientos en lugares como Hungría bajo Viktor Orbán o India bajo Narendra Modi. El comunismo persiste en los partidos gobernantes en Cuba, Vietnam y Corea del Norte, mientras que el socialismo democrático influye en las elecciones en América Latina (por ejemplo, Gabriel Boric de Chile) y en figuras estadounidenses como Bernie Sanders.
- Tecnología y relevancia moderna: Incluso en una era de rápido avance tecnológico, las ideologías dan forma a la forma en que las sociedades regulan la IA, la privacidad de los datos y los derechos laborales. Por ejemplo, las ideologías capitalistas priorizan la innovación impulsada por el mercado, mientras que las socialistas abogan por una distribución equitativa de los beneficios tecnológicos. Los debates sobre ideologías son una "característica permanente de la vida política", no reliquias del pasado.
Afirmaciones como la de Bukele a menudo se derivan de la frustración con los sistemas partidistas estancados o una estrategia para atraer ampliamente trascendiendo las etiquetas, pero no borran los marcos subyacentes. El propio ascenso de Bukele implicó pasar de un partido de izquierda a una postura populista más centrista o de derecha, pero sus políticas (por ejemplo, encarcelamientos masivos y adopción de Bitcoin) todavía se basan en ideas autoritarias y neoliberales.
¿Sigue siendo relevante e importante el marxismo/socialismo?
Sí, el marxismo y el socialismo siguen siendo muy relevantes e influyentes hoy en día, tanto como herramientas analíticas como marcos prácticos. No se han desvanecido en la irrelevancia; En cambio, se han adaptado para criticar los defectos del capitalismo moderno como la desigualdad, la pérdida de empleos impulsada por la automatización y el poder corporativo.
- Las ideas centrales de Karl Marx —la lucha de clases, la explotación bajo el capitalismo y el materialismo histórico— continúan explicando la dinámica económica. Después de la crisis financiera de 2008, el interés en Marx aumentó porque sus predicciones sobre las crisis, la globalización y la concentración de la riqueza se alinean con realidades como el aumento de los multimillonarios en medio de salarios estancados. Académicos y economistas argumentan que el marxismo se ha "mantenido bastante bien" como teoría de la mecánica del capitalismo, ayudando a analizar problemas globales desde la desigualdad hasta el imperialismo. Se enseña en universidades de todo el mundo e informa a movimientos progresistas, como las protestas contra la austeridad en Europa o la organización sindical en los EE. UU.
- Socialismo en la práctica: El socialismo no es solo teórico; está integrado en políticas y gobiernos. El "socialismo con características chinas" apuntala el modelo económico de China, combinando el control estatal con elementos de mercado para sacar a millones de personas de la pobreza. Los países nórdicos como Suecia ejemplifican la socialdemocracia, con fuertes sistemas de bienestar que reducen la desigualdad. En los Estados Unidos, las ideas socialistas influyen en los debates sobre la atención médica universal, el alivio de la deuda estudiantil y los aumentos del salario mínimo. Incluso los críticos reconocen el papel del marxismo en resaltar la justicia y la igualdad en un mundo desigual.
- Críticas y adaptaciones: Se reconocen los fracasos pasados (por ejemplo, el colapso de la Unión Soviética), pero los socialistas modernos se centran en variantes democráticas para evitar trampas autoritarias. La relevancia del marxismo radica en su adaptabilidad: se utiliza para diseccionar los monopolios tecnológicos, el capitalismo climático y la explotación de la economía colaborativa, lo que lo hace "más relevante hoy" para abordar problemas sistémicos.
En resumen, si bien figuras como Bukele pueden descartar las ideologías para obtener ganancias políticas, persisten como fundamentales para la forma en que las sociedades se organizan y evolucionan. El marxismo y el socialismo, en particular, ofrecen lentes críticos para comprender y desafiar las estructuras de poder contemporáneas, asegurando su importancia continua.
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